Archivo. Sobre Warburg, Benjamin y la fotografía
En Arte
y archivo, 1920-2010. Genealogías, tipologías y discontinuidades, la
historiadora del arte Anna María Guasch señalaba que la historia de las
primeras vanguardias artísticas no se agotaba en el despliegue de dos formas de
arte, esto es, a) aquella que, aun rompiendo formalmente con el objeto
artístico anterior, preservaba, no obstante, el carácter áurico de la obra, y
b) aquella llamada a disolver el objeto artístico como tal. Ni objeto áurico ni
objeto disuelto, desde los años 20 se pondría de manifiesto una forma de arte
caracterizada por su homología o afinidad formal con el ordenamiento
burocrático-administrativo moderno, en particular, con el archivo.
Contemporáneos de
la emergencia de tal arte-archivo, dos proyectos intelectuales, a saber, los de
Aby Warburg y Walter Benjamin, destacaron por su puesta en juego de formas propias
del archivo (basta pensar, como ejemplos, en el Atlas Mnemosyne o el Libro de
los pasajes). Junto a Warburg y
Benjamin, el tercer impulso de lo que Guasch llama el “proto-archivo” sería la
fotografía (institucional y artística), la cual, a través de rasgos suyos como
el registro/la documentación, la fragmentación, el ordenamiento serial y/o la
clasificación, pudo desplegar de un modo eminente el impulso archivístico de la
época. Las obras fotográficas de Eugene Atget y August Sander fueron emblemas
de la homología entre fotografía y archivo. Lógica de secuencias mecánicas,
series y repeticiones; actividades como registrar, coleccionar, almacenar, conservar,
agrupar, clasificar o catalogar; resultados o productos como inventarios,
atlas, tesauros o álbumes, todo ello apela, de una u otra manera, al archivo.
El Seminario
quisiera retomar y ampliar esta insinuación histórica como indicio de un
problema que desborda –incluyéndolo– el ámbito del arte y se manifiesta también
en lo político: en particular, las relaciones entre crítica y archivo. ¿Son los archivos depósitos documentales o
lógicas de pensamiento? ¿El archivo conserva o destruye? ¿Acumula o derrocha? ¿Qué
se pierde con el archivo y qué sin él? ¿Contiene huellas/restos que refieren a
lo sido o también huellas/restos de lo aún no venido? ¿Cómo se relaciona el
archivo con el olvido y la memoria? ¿Qué opera el archivo en el presente, en
cada presente? ¿Es una institución/impulso del pasado o del futuro? ¿Cuál es la
relación entre política y archivo?
Al Seminario
subyace la intuición de que archivar –entendido
de cierta manera– puede ser una tarea esencial de la crítica y las demandas de
justicia.
