Duelo inútil.Tentativas desde Franz Rosenzweig y Walter Benjamin
Motivo
… Guerra sucia, Tlatelolco, Aguas Blancas, Ciudad Juárez, Acteal, Atenco, ABC, San Fernando, Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán… Nombres conocidos de una historia incompleta.
En uno de sus aforismos teológicos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el titulado Duelo inútil, Max Horkheimer escribía lo siguiente: “Hacer un servicio a los muertos, hacer algo no meramente pragmático, es un sinsentido estricto. […] Suponer que nuestros pensamientos pueden reportar algún efecto a los muertos, al más allá, es, según lo dicho, puro sinsentido, locura. Los muertos son estiércol”.
El Seminario aspira a acoger reflexiva y críticamente el ámbito infinito de tal desafío: la inutilidad –sinsentido, ineficacia, locura– del duelo.
Se propone construir el problema a partir de dos vías aparentemente opuestas a la tesis de la inutilidad del duelo: a) el pensamiento gramatical de Franz Rosenzweig; y b) la rememoración mesiánica de Walter Benjamin. En efecto, lo que se pretende es interrogar tal inutilidad: ¿emiten los que ya no están, situados en algún espacio entre el alguien y el nadie, un habla que pueda aún sujetarnos? ¿Tienen “bocas” desde cuyos fondos pronuncien algo que aún pueda ser recibido por algún “oído”? ¿Cuál es el tiempo de los muertos y cuál su alteridad? ¿Contienen aún un “índice” que los remita a la redención? ¿Enuncian desde el “más allá” un reclamo dirigido al presente –a nuestras débiles fuerzas, a nosotros? ¿Necesitan un dios (teología) o necesitan historia (política)?
En definitiva, ¿son los muertos estiércol?
