Cátedra de Estudios Críticos Avanzados

 

La Cátedra de Estudios Críticos Avanzados de 17, Instituto transversaliza quehaceres investigativos, formativos, editoriales y de intervención en los asuntos de interés público, al más alto nivel. En respuesta a los problemas más acuciantes de nuestro tiempo propone actividades, proyectos e iniciativas de alcance latinoamericano y global. Si, tradicionalmente, los Centros de Estudios Avanzados han hecho confluir las humanidades, las artes y las ciencias en un marco clásicamente ilustrado, dada la orientación posuniversitaria de 17, nuestro Centro interpela críticamente dicha concepción, promueve una relación más directa y diversa con actores sociales, a la vez que fortalece el diálogo entre las voces profesionales más autorizadas y las voces vernáculas que contribuyen con base en sus saberes personales y experiencia colectiva.

Próximas actividades 

Diplomado «Supervivencias»
Del 12 de abril de 2024 al 13 de diciembre de 2024 | Conferencias vía Zoom
Coordina: Ana Hounie (Montevideo)
La idea de un colapso civilizatorio en sus múltiples maneras fruto de los excesos de la ley del hierro del productivismo y la eficacia de la máquina de guerra contemporánea ¿nos coloca per se a la entrada de un tiempo espectral? Se trata de una pregunta que parece importante plantearse. Quizás no podamos percibir aún las formas del pathos que sobreviven sintomática y fantasmalmente[v]; sin embargo, si tenemos confianza en ellas, y por ende en la potencia de los umbrales, habremos sabido que estas marcas están disponibles. Las podemos reconocer en el futuro anterior de la historia de los tránsitos que habrá habido, pues cada paso vuelve a dibujar sus condiciones de posibilidad, sus circunstancias necesarias, sus causas. Como las estelas en la mar que dejan entrever fugazmente rutas pasadas, como las huellas que Freud mostró capaces -desde su vacío de cosa-, de reactivar el mundo del deseo. Deseo de porvenir. Pensar que lo venidero es indefinible, es restituir al tiempo su horizonte en un acto de potencia del vivir.

Con
: Carlos Amorales (México), Franco “Bifo” Berardi (Bologna), Hebert Benítez Pezzolano (Montevideo), Francesco Callegaro (Buenos Aires), Eleonora Cróquer Pedrón (Ciudad de México), Graciela Frigerio (Buenos Aires), Ana Hounie (Montevideo),  Federico Irazábal (Buenos Aires), Luvia Lazo (Teotitlán del Valle), Svitlana Matviyenko (Kamianets-Podilskyi), Mauro Milanaccio (Trento), Marcelo Percia (Buenos Aires), Carmen Rodríguez (Montevideo),  Joseph Scalia III (Colorado), Graciela Speranza (Buenos Aires), Sara Torres (Barcelona)

¿Cómo componer restos para un porvenir posible?
¿Cómo despertar la potencia de lo extraño?
¿Cómo sacudir gestos para resistir a la clausura?

El viejo mundo está muriendo
el nuevo mundo tarda en aparecer
y en ese claroscuro
nacen los monstruos
Antonio Gramsci.

Existe una palabra en zapoteco que usamos para nombrar algo o alguien que empieza a desaparecer, cuando un amigo cercano deja de ser tan cercano, cuando alguien deja de visitarnos de manera frecuente, cuando las cosas se transforman o cuando alguien empieza a perder la visión: KANITLOW, que podría traducirse literalmente como “los rostros se pierden”. Es esto lo que escribe la artista Luvia Lazo[i] antecediendo a la muestra de fotografías de cuerpos con rostros ocultos que reflejan: “destellos de mi cultura resistiendo y coexistiendo con la modernidad, la manera sutil en que los cuerpos de los y las abuelas se apropian de estos elementos, mientras creo un registro de abuelos y abuelas que se cruzan en mi vida,  así cuando ellos no estén más físicamente y sus nietos los busquen como yo busco ahora a mi abuelo en viejas fotografías, ellos y ellas puedan encontrarlos en fotografías, que puedan leer el tiempo, el contexto y sus cuerpos, pero también la forma en que nuestra cultura existió y resistió.”

La fuerza que portan estas imágenes hundidas en raíces de pueblos originarios permite acercar la idea de “supervivencias” a las formas de insistencia del lenguaje con las que deseamos habitar sublevaciones. Que ello revista un carácter fugaz transitando esa zona siempre extraña entre la vida y la muerte, no impide que se constituya en una potente búsqueda tras las trazas de un acontecimiento. En este sentido, procurar que algo “pase” (ocurra, acontezca), introduce una temporalidad que transforma el porvenir de una ilusión en la ilusión de un porvenir posible.

Podemos pensar que esta posición permite despertar de cierta somnolencia al hacer posible que formas anteriores destinadas al olvido —restos de lo no realizado— puedan ser recuperadas en el presente y relanzadas a un futuro vivido hoy como experiencia pura de movimiento deseante. En este sentido, las formas sobrevivientes no reparan produciendo identidad como fruto de un retorno desde algún lugar del olvido desde donde estuvieran acechando escondidas. Su emergencia más bien toma la forma de vislumbres que componen claridades entre luces y sombras animando su potencia de transformación. No vuelven del pasado repitiéndolo, sino que reinventan un presente con temporalidades impuras de hibridaciones.

Ahora bien, aunque esta tarea pueda parecer intima, individual, es éxtima, siempre política. Consideremos por ejemplo, una dimensión subjetiva princeps: el sueño.

El sueño es la experiencia misma de aparición y descomposición de restos en busca de espacios de visibilidad a través de montajes sorprendentes. Tal formación del inconsciente, que el psicoanálisis destacó como vía primordial para el acceso a los rincones del alma más furtivos, es en sí misma una fuerza de resistencia. Una resistencia política, podríamos decir, a todo dispositivo de normalización. Y es que, erigido como zona de combate, el sueño puede ser la experiencia de un extraño despertar a verdades adormecidas. Cuando soñamos, precisamente, soñamos el mundo que nos sueña, una intimidad puesta afuera, un afuera vuelto dentro, el reverso necesario de lo que somos; a saber: ninguna sustancia unitaria. Así, fragmentados en mil pedazos, sumisos frente al desfile de imágenes cuyo sentido sólo ocasionalmente golpeará interrogante al despertar, experimentamos temporalidades habitualmente disimuladas bajo la esfera del tiempo de Cronos, que rige la vigilia.

En el trasfondo de ese viaje al que asistimos como actores y espectadores, presos y errantes al mismo tiempo, nos vemos introducidos a una zona de umbral. Es así como se despliega un escenario fundamental, pues precisamente es en la zona de tránsito entre el sueño y la vigilia, en ese pasaje entre dimensiones diversas de la existencia, en esos claroscuros donde todo lo desacomodado puja por componerse nuevamente, donde se genera la posibilidad de un otro despertar. Y el despertar es una figura que importa.

Para Walter Benjamin era claro que quien sueña es el mundo: “toda época tiene un lado vuelto hacia los sueños”, decía en su Libro de los pasajes[ii], colocando así la función del sueño como clave para la comprensión de los procesos históricos. La humanidad, escribía, “tras haberse frotado bien los ojos, puede reconocer exactamente esa imagen del sueño que el historiador podrá interpretar”. Y más adelante: “el mundo sueña desde hace mucho tiempo el sueño de una cosa de la que habría de tomar conciencia para al fin tomarla realmente”.

No hay sueño que no atraviese la experiencia del despertar, aun cuando procure retener ese momento. Y en ese pasaje entre el sueño y la vigilia, nos importa ese lugar donde encontramos la frontera entre ambas dimensiones, un borde que no es lo uno ni es la otra, y es ya ambos también: el umbral. Para Benjamin, “nos hemos vuelto pobres en experiencias del umbral”. Y agregaba: “penetrar en el sueño es quizá la única que hoy queda —más, con ello, también el despertar”, elevando así la figura del «despertar» a categoría política y epistemológica. Porque es allí desde donde formas destinadas al olvido radical se hacen presentes, transformando vestigios de lo acontecido en potencias de posibles que pujan por nuevos sentidos, pidiendo realidad.  Nada asegura lo que ocurrirá con ello, pero lo que sí es claro es que, en esa zona de supervivencias, se encuentra el núcleo ético de nuestras acciones.

¿Acaso no sería esto último lo que había hecho decir a Gramsci sus conocidas palabras sobre la zona de umbral?[iii] Que los monstruos de nuestro tiempo cada vez más acechen no asombra. Lo que sorprende es que dejemos de extrañarnos ante ello. Habría aquí entonces que recuperar la fuerza de la idea que liga a la imaginación crítica con la potencia de lo extraño: aquello que es y no es conocido, aquello es y no es reconocido. Como bien sugiere Marina Garcés, experimentar lo extraño hace contrapeso a las figuras del colapso: “Cuando los hechos se convierten en profecías, la imaginación colapsa porque no nos pueden extrañar, solo atemorizar y amenazar. Son hechos capturados por un único mensaje, de condena o salvación: el principio de no contradicción convertido en el destino final de la humanidad ante sí misma”. De ahí la importancia de entrenar la imaginación crítica (aludo también a la primera edición de la Cátedra de Estudios Críticos Avanzados bajo la coordinación de  Eleonora Cróquer Pedrón), que abre tránsitos entre fronteras de espacios y tiempos, lugares donde se haga posible encontrarnos como extraños diseñando un mundo común que es precisamente “aquel que podemos ver como si no fuera propio”.

No cabe duda de que esta preparación es un antídoto contra el aumento de sentidos únicos y por lo tanto una provisión necesaria para tiempos venideros.

Asimismo, el sueño es propiamente una sede de extrañamientos, anacronismos, contradicciones y multiplicidad de sentidos. Toda la onirocrítica freudiana y su lectura de las precedentes, apuntan a la urgencia de un texto que pide ser leído, o, como decía María Zambrano (la “sabia errante”, apodo que la nombra con justeza),  un texto que pide realidad. Pero la realidad es una construcción en la que  inexorablemente nos toca la tarea de convertirnos en obreros, lectores y escribientes de la misma.

Así entonces, la cuestión radica en la forma en que los que hacemos la historia de cada día nos arrojemos a este trabajo de componer restos. Se trata de una tarea que incita a caminar sobre andamios débiles pero potentes que invitan a inventar sutiles formas escritas con astillas del tiempo del mundo. Al convertirse en trazas urgidas de lectura, esos fragmentos en principio incomprensibles pero sobrevivientes, son capaces de sacudir la temporalidad que nos habita y revelar verdades que nos conciernen. Es que el texto producido les ha transformado su destino de desechos condenados a la insignificancia arrojados a los basurales de la historia, a fragmentos que alojados en cuerpos vibrantes se disponen a montajes inéditos. Al igual que la interpretación de un sueño (necesariamente inacabada) crea lecturas siempre abiertas a caminos deseantes, una reinvención con materia de restos supervivientes diseña construcciones fugaces y locales embebidas de ausencias.

Este movimiento, esta posición de lectura de estas astillas del mundo (restos únicos que van y vienen, y que empiezan a desaparecer en cuanto asoman) define para Georges Didi-Huberman, un camino. Lo llamará vislumbres: un método que sigue “la estela de una pregunta, un recuerdo o un deseo, algo que dura un poco más que la aparición en sí misma, una remanencia, una asociación que merece entonces siempre el hábito o bricolaje de una escritura”[iv].

La zona de ocurrencia para estas vislumbres es ante todo zona de tensiones, lugares dislocados y tiempos desorientados que rompen la línea aparente de la continuidad y el progreso, habilitando la construcción de ficciones. Las ficciones, esas producciones que nada tienen de ilusorias, nos permiten percibir a través de su carácter inacabado, que lo que hace pasaje es también la ficción misma creando los mapas del mundo que cada lenguaje humano dispone para la vida. Sabemos que no hay experiencia más devastadora que la ruptura de nuestros enlaces a los otros que los puentes de la lengua realizan. Puentes y puntas, que buscan reconocimiento, e indican que aún hay “algo por decir”. Toda la dialéctica del deseo freudiano apunta a ello y nos interesa la idea de palabras conmoviendo fijezas inertes del dolor y sacudiendo bloques de tiempo atrapado en síntomas.

En este contexto, sobrevivir emerge como energía que reconoce la dialéctica pulsional freudiana donde la vida, montada en la muerte y hundida en el letargo, genera imágenes que nos reinventan como supervivientes de nuestra propia muerte. Sobrevivir no es escaparle a la muerte de los demás creyendo que la propia se desplaza a un tiempo futuro, sino que se trata sostener las irrupciones de la propia muerte a través de un ejercicio de pasajes permanentes en una composición siempre móvil, siempre abierta a espacios otros. Así adentrados en estas zonas de umbral, inventamos formas del lenguaje que buscan ficciones de alteridad recuperando gestos de insumisión.

La idea de un colapso civilizatorio en sus múltiples maneras fruto de los excesos de la ley del hierro del productivismo y la eficacia de la máquina de guerra contemporánea ¿nos coloca per se a la entrada de un tiempo espectral? Se trata de una pregunta que parece importante plantearse. Quizás no podamos percibir aún las formas del pathos que sobreviven sintomática y fantasmalmente[v]; sin embargo, si tenemos confianza en ellas y por ende en la potencia de los umbrales, habremos sabido que estas marcas están disponibles. Las podemos reconocer en el futuro anterior de la historia de los tránsitos que habrá habido, pues cada paso vuelve a dibujar sus condiciones de posibilidad, sus circunstancias necesarias, sus causas. Como las estelas en la mar que dejan entrever fugazmente rutas pasadas, como las huellas que Freud mostró capaces —desde su vacío de cosa— de reactivar el mundo del deseo. Deseo de porvenir. Pensar que lo venidero es indefinible, es restituir al tiempo su horizonte en un acto de potencia del vivir.

Es por ello que en la segunda edición de esta Cátedra de Estudios Críticos Avanzados convocamos a un diplomado, que se constituye en una serie de encuentros desde diversas prácticas culturales en el contexto artístico, filosófico, psicoanalítico, literario, histórico, social, educativo, entre otros.

Impulsados por una imaginación crítica que busca poner en juego imágenes supervivientes al interrogar las condiciones que tienen algunos gestos para resistir a la clausura, regidos por una ética inherente a la pregunta por el tratamiento de los restos que no se conforma con condenarlos a la insignificancia o a un destino aún peor: su tráfico.

La propuesta ineludible es entonces compartir y visibilizar en el espacio común, astucias y tácticas de combate que generan fuerzas de oposición para que sea posible en esa tensión, sentir aún la respiración de un tiempo.

Ana Hounie

Notas

[i] Luvia Lazo es una artista zapoteca de Teotitlán del Valle, amante de caminar por el mercado, comprar flores y ver colores en textiles y personas… Disponible en URL: https://www.luvialazo.com/

[ii] Benjamin, W. Libro de los pasajes. El editor del libro, Burkhardt Lindner, cita una carta de Benjamin a Gershon Scholem, del 3 de marzo de 1934. En dicha carta, escribe Benjamin, comentando sus últimos sueños: “tienen casi siempre contenido político. Deseo poder contártelos un día. Son todo un atlas de imágenes sobre la historia oculta del nacionalsocialismo.”

[iii] Esta frase que ha sido recreada una y otra vez según sus traducciones y que en el original dice así: “La crisi consiste appunto nel fatto che il vecchio muore e il nuovo non può nascere: in questo interregno si verificano i fenomeni morbosi più svariati”. Al igual que el artista Alfredo Jaar[iii] preferimos la versión francesa: “Le vieux monde se meurt, le nouveau monde tarde à apparaître et dans ce clair-obscur surgissent les monstres” cuya traducción reza en el acápite a esta convocatoriapor considerarla potente y poética al mismo tiempo. Disponible en: https://www.artribune.com/arti-visive/street-urban-art/2018/12/cosa-significano-quei-manifesti-su-gramsci-che-hanno-invaso-roma/

[iv] Didi-Huberman, G. (2019) Vislumbres Madrid: Shangrila Ediciones

[v] En este contexto sobrevivir emerge como trabajo (esfuerzo, energía) de reinvención. Aby Warburg denominaba Pathosformel a fórmulas de expresión que como efecto del choque de tiempos heterogéneos encuentran marcas de supervivencias (Nachleben) en la repetición de gestos, formas, fuerzas, afectos, trazas de memoria colectiva al modo de huellas. En “La imagen superviviente. Historia del arte y tiempo de los fantasmas según Aby Warburg”, de Georges Didi-Huberman (Abada Editores, Madrid 2009) se encuentra un profundo y extenso desarrollo sobre la temática.

Programa

Parte 1
Del 12 de abril al 31 de mayo de 2023

1. Ana Hounie (Montevideo)
“En los umbrales. Gestos para resistir a la clausura y provisiones para la extrañeza”
Viernes 12 de abril de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

2. Franco “Bifo” Berardi (Bologna)
“Eros superviviente”
Viernes 19 de abril de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

3. Marcelo Percia (Buenos Aires)
“Una provisión de saberes supervivientes”
Viernes 26 de abril de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

 4. Graciela Speranza (Buenos Aires)
“Ficciones reales: Notas para un atlas de la literatura y el arte contemporáneos”
Viernes 3 de mayo de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

5. Eleonora Cróquer Pedrón (Ciudad de México)
“Un complejo amasijo de serpientes en movimiento: Aby Warburg y el psicoanálisis”
Viernes 10 de mayo de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

6. Sara Torres (Barcelona)
“Sobre la supervivencia y la pulsión de dulzura: Mary Oliver y Anne Dufourmantelle”
Viernes 17 de mayo de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

7. Joseph Scalia III (Colorado)
“Mundialización y vida por fuera del orden social: ¿puede la subjetividad ir más allá de la determinación política? (Conferencia en inglés, con traducción simultánea.)
Viernes 24 de mayo de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

8. Carmen Rodríguez (Montevideo)
“Supervivencias infantiles”
Viernes 31 de mayo de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

Parte 2 
Del 25 de octubre al 13 de diciembre de 2024

9. Mauro Milanaccio (Trento)
“La spina nel fianco” (Conferencia en español)
Viernes 25 de octubre de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

10. Federico Irazábal (Buenos Aires)
“Imagen, tiempo, acontecimiento: una política del cine y el rol de la memoria”
Viernes 1 de noviembre de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

11. Francesco Callegaro (Buenos Aires)
“Entre. Hacia un pensamiento liminal”
Viernes 8 de noviembre de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

12. Luvia Lazo (Teotitlán del Valle)
“Kanitlow: los rostros que se pierden”
Viernes 15 de noviembre de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

13. Svitlana Matviyenko (Vancouver)
Sobrevivir en el terror. (Conferencia en inglés con traducción simultánea)
Viernes 22 de noviembre de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

14. Carlos Amorales (Ciudad de México)
“Arte: supervivencias”
Viernes 29 de noviembre de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

15. Hebert Benítez Pezzolano (Montevideo)
“Supervivencia y escritura de lo extraño”
Viernes 6 de diciembre de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

16. Graciela Frigerio (Buenos Aires)
“Insistituyendo (reflexiones sobre supervivencia y transmisión)”
Viernes 13 de diciembre de 2024 | vía zoom de 12:00 a 14:00h Ciudad de México

Para conocer más detalles acerca de esta edición de la Cátedra e inscribirse para participar en una o más sesiones de la misma, dar clic aquí

 

Actividades anteriores

La Imaginación Crítica (del impasse al pasaje): conferencias magistrales.

Del 28 de julio de 2023 al 27 de octubre de 2023 | Conferencias vía Zoom
Coordina: Eleonora Cróquer Pedrón (Ciudad de México)

¿Cómo atravesar la oscuridad de lo contemporáneo? ¿Y cómo proponer respuestas críticas y creativas (o cómo no intentarlo, cuando menos) al confinamiento y las secuelas de la pandemia,  a la crisis económica e inflacionaria glocal, a la precarización del trabajo, a la avanzada de la violencia racista, feminicida y xenófoba, a la sin salida de las utopías revolucionarias, a la pérdida de derechos humanos fundamentales, a la expulsión de comunidades y la ausencia de hospitalidad y refugio, al debilitamiento del Estado-nación y la preeminencia del extractivismo, a la ascendencia de discursos de odio, autoritarismo y guerra, a los horizontes apocalípticos del cambio climático y el ecocidio, al aislamiento en el interior alienado y a la narcotización subjetiva? ¿Cómo proponer respuestas a estos dilemas, y cómo hacerlo (o cómo no) críticamente, desde un pensamiento situado, arraigado y, a la vez, no circunscrito a una idea identitaria de lugar o pertenencia; abierto, pues, a la contingencia material y existencial de la diversidad de comunidades presentes y por venir? ¿Cómo desplegar un pensamiento heterogéneo y diverso desde el cual la potencia del diálogo y la performatividad de los discursos nos confronte con el impasse de esta crisis, con la perplejidad de las categorías políticas y vitales cuya operatividad angustia, oprime y/o indigna de distintas maneras? ¿Un pensamiento que conjure lenguajes, categorías, estrategias y formulaciones destituyentes del orden implacable de acumulación de ruinas e instituyentes de un porvenir democrático y justo? ¿Y cómo hacerlo desde ese espacio atravesado por la singularidad de sus complejos procesos históricos, políticos, sociales, culturales y subjetivos que todavía hoy reconocemos como América Latina? De cara a la oscuridad de lo contemporáneo, y a la posibilidad de concebir lugares de tránsito y de pasaje frente al impasse con el que nos confronta, nos interesa detenernos en eso que podríamos llamar imaginación crítica.

Con: Rita Segato (Brasilia), Mariana Rondón (Lima), Argelia Bravo (Caracas), Ana María Ochoa Gautier (Nueva Orleans), Graciela Frigerio (Santa Fe, Argentina), Graciela Montaldo (Nueva York), Catherine Malabou (Londres), Mónica Mayer (Ciudad de México), Sergio Villalobos (Ann Arbor), Alberto Moreiras (College Station, Texas), Lina Meruane (Nueva York), Thomas Nail (Denver).

 

Una Genealogía de la legitimidad en Occidente: religión, economía y lo civil: seminario 

Del 7 de agosto de 2023 al 1 de octubre de 2023 Imparte: Gerardo Muñoz desde Nueva York

Estudios críticos de la policía y la seguridad: seminario

Del 15 de mayo al 23 de julio de 2023. Imparte: Alejandro Lerch desde Ciudad de México.

Lo político, lo estético y lo clínico en los procesos de subjetivación: seminario

Del 27 de abril – 15 de junio de 2023  | 8 sesiones en Zoom,  jueves de 18 a 20 h CDMX. Imparte: Ana Hounie desde Montevideo

Conversaciones a la intemperie: La jurisprudencia del primer Carl Schmitt

5 de diciembre, de 13:30 a 15:30 hrs. (CDMX). Con Samuel Garrett Zeitlin (Cambridge University).

Conversaciones a la intemperie: Lo cóncavo y lo convexo: escritos filosóficos-políticos

15 de diciembre, de 13:30 a 15:30 hrs. (CDMX). Con José Luis Villacañas (Universidad Complutense), José Luis Villegas, Gerardo Muñoz (Lehigh University), y el editor Damián Rosanovich (Universidad de Buenos Aires).

XXVIII Coloquio Internacional ¿Cómo surge un nuevo orden?

Del 23 de enero de 2020 al 25 de enero de 2020

Extralimitarse. Segundo Foro Internacional de Megaciudades

Del 24 de junio de 2019 al 29 de junio de 2019.

Foro Internacional de Megaciudades

Del 10 al 12 de septiembre de 2018.

 

Primera presentación del Centro de Estudios Avanzados

Dejamos atrás la raya; la pregunta es, ¿cuál? Miramos alrededor: esto es la intemperie.
Es decir, una exaltación, una taquicardia muy feliz. 360° y a días de cualquier techo.
Pronto entendimos ──como un zumbido, como un ala transparente, de insectos, o su vuelo── que también veníamos de aquí.
La intemperie del pensamiento.

Imaginamos llamarlo así: intemperie.
La intemperie nos educó, quisimos pensar ──quizá para reír──. Nuestra única estrella.
A lo sumo, una choza, una tienda.
Pequeñas hogueras, aquí y allá, en la arena.

¿Por qué un “centro”, si aquí no hay centro? Estudios, sí, pero ¿de qué, exactamente? ¿Avanzados?
No quedaba, entonces, nada; solo las manos.
Y los pies.

Construir, sí, ¿por qué no?
Pero solo de un modo provisional, transitorio, azaroso ──como se arrojan los “palillos chinos”──: equilibrios sutiles, irregulares, hermosos; retos del instante, enigmas, juegos.
Todos se recogen, de nuevo, con un golpe de mano, y se vuelven a arrojar.

Algo insistía, adentro de nosotros, sin saber por qué: “lo que sigue son líquenes”.
Una suerte de tundra.
Una tundra del pensamiento.
(¿Qué es eso? ¿Por qué?)

Intemperie. Todo parece vivo, y nos quedamos escuchando.

“Avanzados”, quizá, solo en el sentido de exploración ──sobre todo irregular ──. De desprendimiento.
De destacamento.

Esta intemperie también es inminencia.
Presentimiento de algo ──o de un todo── impensado, inmediato.
De un pensamiento que es una interrupción. No sabemos cuál, pero que nos deja, ya, en silencio.
Asombro. Y esa sombra movediza parece ser la única choza.

Sospechamos que el primer paso ──y los que le sigan, quizá──  tendría que ser descalzo.
Por ejemplo: el ser ──que, tal vez, sólo se conjugue en plurales y gerundios y que en sí mismo es abismo(s)──  suspendido en el sin──fondo.
En el sin──sentido, sin──sentido, él mismo.

¿Qué queda?

Una suspensión desnuda ──sin velos, alétheia──, sin recubrimiento. ¿Es posible?
¿Es una primera imagen? ¿Un primer silencio? ¿Un primer paso?

Un claro en el bosque ──lichtung──. Y de licht, luz, lugar.
Sólo así, un lugar para habitar: entre las frondas, entre las manchas de luz y de sombra, móviles.
Claridad transitoria en la espesura del bosque, sujeta al viento, a las nubes, al paso del sol ──y de otros──.

(Piares, croares y graznidos).

También dijimos parpadeo.
Acampar, encender las hogueras en el intersticio, mínimo, entre lo que se ve y lo que se ve ──de── nuevo.
“Nuevo”, otro y lo mismo.
¿Qué cambió?

Todo.
Entre el que ve y el otro──sí mismo que ve.
Parpadeo; el acto, el intervalo en el que todo cambia, sin programa.
La grieta en la secuencia de pensamiento.

El árbol que mece sus frondas en la luz de la tarde.
La abeja que entra en la sala de conferencias.
Cuando la cosa sonríe al que la piensa.

Conrado Tostado
Ciudad de México, septiembre de 2018.